Me pagan una página web y me piden factura

 
 

Te han pedido una página web.

Puede que sea para un amigo que tiene un negocio.

Para una asociación.

Para una pequeña empresa.

O simplemente para alguien que sabe que “tú controlas de esto”.

Habéis hablado del diseño.

Del contenido.

Del dominio.

Del botón azul. O del azul que “no es exactamente azul”.

Todo va sobre ruedas.

Hasta que llega el momento del pago.

“Cuando termines, nos mandas la factura.”

Y de repente ya no te preocupa la web.

Te preocupa la factura.

¿Tengo que hacerme autónomo por esta web?

No necesariamente.

Si se trata de un encargo realmente puntual, puede ser posible emitir una factura sin darte de alta como autónomo.

Pero no siempre.

La pregunta importante no es si vas a hacer una página web.

La pregunta importante es si vas a empezar a dedicarte a hacer páginas web.

Porque no es lo mismo crear una web para un cliente concreto que montar un negocio de diseño o desarrollo web.

Y esa diferencia cambia bastante las reglas del juego.

¿Cuándo suele haber más margen?

Normalmente cuando se trata de un proyecto con principio y final.

Un cliente.

Un presupuesto.

Una entrega.

O incluso varias entregas, porque puede ser que se alargue un poco o que se les ocurra pedir cosas nuevas.

Pero llega un momento en que el desarrollo de la web termina.

En ese caso puede tener sentido estudiar si realmente encaja como un trabajo puntual.

Eso sí.

Emitir una factura no significa olvidarse de Hacienda.

Si facturas, tendrás que cumplir con tus obligaciones fiscales.

Una cosa es la Seguridad Social.

Otra muy distinta es Hacienda.

Y las dos tienen sus propias reglas.

Ejemplo práctico

Imagina que trabajas por cuenta ajena.

Un amigo abre un restaurante.

Sabe que controlas WordPress, de Claude, de DNS,…

Te pide una web más o menos sencilla.

Le dedicas tres fines de semana.

Le cobras 900 €.

Y necesita factura.

Hasta aquí todo parece un trabajo puntual por lo que le facturas sin necesidad de darte de alta en autónomos.

Ahora cambia una sola cosa.

Cuando terminas, otro restaurante ve la web.

Luego otro.

Luego decides abrir una cuenta de Instagram donde ofreces diseño web.

Sin darte cuenta, ya no estás haciendo una página web.

Estás montando un negocio.

Y ahí puede que tus obligaciones cambien.

Conclusión

Si te pagan una página web y te piden factura, no des por hecho que tienes que hacerte autónomo.

Pero tampoco des por hecho que no.

Lo importante no es la página web.

Lo importante es el tipo de actividad que hay detrás.

¿Es un encargo aislado?

¿O es el principio de algo que va a repetirse?

Responder bien a esa pregunta suele ser mucho más importante que la propia factura.


Cada caso es diferente.

Antes de aceptar el trabajo, comprueba si el tuyo puede encajar.

Haz el test gratuito de 30 segundos.

Comprobar si mi caso encaja

Descubre en 30 segundos si puedes hacerlo

(te pediré el email después de que lo compruebes, no antes)